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A fondo
El autocuidado: punto de partida

El autocuidado: punto de partida

Actualmente el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas presentan un escenario sanitario complejo. Se estima que las enfermedades crónicas serán la principal causa de discapacidad en el año 2020, y se prevé que, en el año 2050, uno de cada tres españoles tendrá diabetes tipo 21. A estos cambios se suman otros de carácter social. La mayor participación de los ciudadanos y su implicación en los ámbitos de decisión también han motivado un nuevo perfil de paciente, más interesado en conocer y gestionar mejor su propia salud y, además, participar de manera más activa en la toma de decisiones relativas a su enfermedad2/3.

 

En este contexto, y con el objetivo de conocer las necesidades de atención de los pacientes crónicos, el Instituto Albert J. Jovell de Salud Pública y Pacientes publicó recientemente el estudio Itinerario del paciente crónico, que aborda esta problemática desde el punto de vista del enfermo.

 

Esta iniciativa, que se ha realizado en colaboración con el Foro Español de Pacientes y el patrocinio de Esteve, ha puesto de manifiesto cuál es la percepción que tienen los propios afectados, cuáles son sus prioridades en relación con la asistencia sanitaria y cuáles son sus expectativas en relación con los cuidados que esperan recibir. Para alcanzar este objetivo se utilizó una metodología de tipo cualitativo, que incluyó la realización de entrevistas semiestructuradas a profesionales expertos y líderes de organizaciones de pacientes; además de la organización de dos grupos de discusión con personas afectadas por enfermedades crónicas prevalentes.

 

Los resultados muestran que los pacientes necesitan adquirir una serie de habilidades específicas, de tipo práctico, para poder asumir un buen nivel de autocuidado. En este sentido, la comunicación entre el profesional sanitario, el paciente y su familia resulta fundamental. Los participantes en el estudio han manifestado que durante la visita médica se sigue utilizando jerga médica y un lenguaje muy técnico, lo que puede constituir una barrera a la hora de establecer una buena comunicación, hacer preguntas y aclarar dudas. Así, es importante que los profesionales sanitarios adquieran habilidades para mejorar la comunicación y conseguir establecer una relación con el paciente basada en el respeto y la empatía. El paciente debe sentir la confianza necesaria para preguntar y comentar con el facultativo todas las cosas que le preocupan relativas a su estado de salud.

 

Si bien es cierto que, para ofrecer una buena información, se necesita el mensaje que comunica el profesional, es esencial contar, además, con materiales educativos como folletos, hojas informativas, esquemas o dibujos que faciliten la comprensión de conceptos más complejos para el paciente. Los participantes en el estudio han considerado que el material escrito que se les ofrece en algunos centros asistenciales suele ser muy extenso y difícil de comprender. A esto pueden sumarse las dificultades relativas a la orientación en los centros asistenciales y la posibilidad de localizar a los profesionales y los servicios necesarios. Y, aunque los participantes demuestran conocer de manera global el funcionamiento del sistema sanitario, todavía encuentran muchas dificultades en la coordinación con la atención especializada y en la preparación específica para la realización de pruebas y controles.

 

Entre los resultados principales del estudio también se ha hecho referencia a los colectivos más vulnerables, entre los que se encuentran las personas mayores o las personas solas. En este sentido, y teniendo en cuenta que las personas ancianas pueden presentar con frecuencia alguna disminución visual o auditiva, además de dificultades en la concentración o en la comprensión, resulta evidente la necesidad de disponer de una atención especial y de ofrecer los recursos adecuados para superar estas barreras y apoyarles a la hora de realizar un buen autocuidado.

 

Entre las recomendaciones finales del estudio se incluyen la promoción de la investigación en relación con las necesidades de atención que presentan los enfermos crónicos, la formación en competencias de autocuidado para profesionales sanitarios y el diseño de políticas sanitarias que puedan implementar y evaluar estrategias y planes de acción para promover el autocuidado. En la tabla final se presenta un resumen de dichas recomendaciones.

 

Para mejorar la atención a la cronicidad, el Instituo incluye entre sus líneas de investigación el estudio de la health literacy, definida como las habilidades y competencias en salud, es decir, la capacidad que tienen los individuos para comprender la información que reciben y utilizarla así en la toma de decisiones que más les beneficien en relación con su condición de salud. Esta línea de trabajo incluye el desarrollo de materiales educativos centrados en las necesidades de los pacientes y la simplificación de los itinerarios en los centros de salud, para mejorar la navegabilidad de los mismos.

 

El Instituto Albert J. Jovell de Salud Pública y Pacientes desarrolla, además, programas de formación para que los profesionales sanitarios adquieran las habilidades y competencias necesarias para motivar a los pacientes en el propio autocuidado, a través de técnicas de health coaching y patient activation

 

A FONS - AUTOCUIDADO - emilia arrighi - quadre ES

 

* La Dra. Emilia Arrighi es responsable de investigación del  Instituto Albert J. Jovell de Salud Pública y Pacientes, de la Universitat Internacional de Catalunya

 


 

1.- Documento de consenso. Declaración de Sevilla de atención al paciente con enfermedades crónicas. Enero de 2011.

2.- A. Jovell, M. D. Navarro Rubio, L. Fernández Maldonado, S. Blancafort (2006) Nuevo rol del paciente en el sistema sanitario, Atención Primaria, 38 (3): 234-7.

3.- E. Arrighi, A. J. Jovell, M. D. Navarro Rubio (2010) El Valor Terapéutico en Oncología, Psicooncología, (7), núm. 2-3: 363-374.