Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una experiencia transparente y cómoda a la hora de navegar por nuestra web. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización. Puedes cambiar la configuración y obtener más información. Más información
Turkana, Kenya
Ana Artés - Infermería, 2015
“Es importante no dejar pasar las oportunidades que te da el presente”

“Es importante no dejar pasar las oportunidades que te da el presente”

Ana Artés (Enfermería, 2015) trabaja en Kenia desde octubre. Después de terminar la carrera y hacer unas sustituciones estivales, llegó al país africano a través de una amiga que ya había vivido la misma experiencia. Su particular clínica, rodeada de paisajes salvajes, se encuentra en Turkana, una población que hace frontera con Etiopía y Sudán. Allí disfruta diariamente del placer de compatibilizar su profesión con un estilo de vida mucho más auténtico.

 

Empecé a estudiar Enfermería, aunque no lo tenía muy claro, porque me gustaban las ciencias. UIC Barcelona se estableció como el lugar ideal para hacerlo: además de las buenas instalaciones y la calidad de las prácticas, siempre encontré en sus docentes profesionalidad y humanidad.

 

Una vez terminadas la carrera y una sustitución en verano, me surgió la opción de venir a Turkana (Kenia). Siempre soñé en ayudar por todo el mundo, así que no me lo tuve que pensar mucho. En principio me tenía que quedar dos meses; llevo seis y tengo previsto quedarme un año en total, hasta octubre. No estoy preparada para establecerme permanentemente aquí, pero siempre llevaré algo de Turkana dentro de mí. De hecho, cuando me haya ido, me gustaría volver una vez al año.

 

Mi día a día aquí es muy diferente. Trabajo en un dispensario de atención primaria, pero no solo hago de enfermera; hago de enfermera, de médico, de administrativa… ¡de lo que sea necesario! Además, dos veces por semana salimos con la clínica móvil, un coche, para dar cobertura a la gente que no puede acudir a ningún centro de salud. Nos encontramos cosas nuevas cada día.

 

De Turkana me han enamorado, sobre todo, los paisajes y la gente. Tengo la sensación constante de estar en medio de la nada y, a la vez, de formar parte de una unidad enorme y única de belleza. La gente de aquí parece que viva en el pasado, en el mejor sentido de la palabra. No están pendientes del mañana. Se pasan buena parte del día cantando y bailando. Siempre que te ven sonríen y te saludan sin esperar nada a cambio. Transmiten alegría, te llenan de amor.

 

Estoy aprendiendo muchas cosas en esta etapa. Por ejemplo, que no podemos dejar escapar las oportunidades, porque cada una esconde una lección de vida. También empiezo a valorar las cosas más simples en las relaciones humanas. Aquí no hay miedo al qué dirán. Todo el mundo se respeta y se saluda, se conozca o no. Y en el plano profesional estoy creciendo mucho. Estoy ganando confianza en mí misma, sobre todo por la cantidad de momentos de crisis que me doy cuenta que puedo manejar. Debemos resolver muchas situaciones complicadas con muy pocos medios. Incluso he tenido que llegar a salvar a un herido de bala.

 

De cara al futuro, aunque me gusta mucho la parte humana de la enfermería, creo que estudiaré un máster de quirófano cuando vuelva a España. El cambio es esencial para mantenerse vivo. De todos modos, no lo sé con seguridad. Si una lección me ha dado Turkana es que planificar no sirve de mucho. Lo más importante es no dejar pasar las oportunidades que te ofrece el presente.