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Básicos / Cine
Mister Holmes. Humanizar el detective

Mister Holmes. Humanizar el detective

El británico Bill Condon adapta con buen pulso la novela de Mitch Cullin sobre los años de vejez de Sherlock Holmes, el icónico personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle que con el paso del tiempo ha pasado a convertirse en un todo un mito de la literatura y el cine detectivesco.

 

Tanto es así que podríamos decir que Holmes ya no pertenece en exclusiva a su creador, pues son muchos los escritores y guionistas que no han podido sustraerse al atractivo que supone idear nuevas aventuras para el investigador de Baker Street. Entre ellos cabe citar al desaparecido Carlos Pujol, escritor, traductor y profesor de la Facultad de Humanidades de UIC Barcelona, quien le dedicó diversos relatos cortos y la novela Los secretos de San Gervasio, un elegante ejercicio de inventiva en el que, como no podía ser de otra manera, afrontó la tarea de “humanizar” al detective convirtiéndolo prácticamente en un hombre “de carne y hueso”, más allá de su habitual significación como simple personaje de ficción.

 

Siguiendo una línea similar a la propuesta por Carlos Pujol, en Mister Holmes el tándem Cullin-Condon se centra en mostrar las enormes dificultades que a los 93 años de edad se ve obligado a superar alguien que ha dedicado toda su vida a luchar contra el crimen empleando un método estrictamente basado en la observación empírica y la consecuente deducción lógica, articulada en función de los datos obtenidos.

 

Para ello el siempre ingenioso Sherlock Holmes debe enfrentarse él solo, sin el ya fallecido e inseparable Dr. Watson, a la inevitable pérdida de facultades asociada a su avanzada edad y a la superación de algunos fantasmas ligados a su pasado, condicionantes que tratará de vencer gracias a su enorme bagaje experiencial y al acercamiento afectivo respecto a los personajes de su entorno, teniendo que superar para ello su proverbial misantropía.

 

Cierto es que el guionista y el realizador de Mister Holmes podrían haberle sacado más partido a la intriga que envuelve la trama argumental. También se encuentra a faltar la fina ironía con la que Conan Doyle dotó a su popular personaje, aspecto que sí supo recoger de manera magistral la recreación novelesca de Carlos Pujol. Pero de todos modos resulta indudable que la legión de seguidores del detective estará de enhorabuena, aunque sea simplemente por poder gozar una vez más de las apasionantes aventuras de Sherlock Holmes.

 
 
Resucitado