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Básicos / Cine
Steve Jobs

Steve Jobs

La genialidad se empareja, en algunas ocasiones, con la egolatría. Este fue el caso de Steve Jobs (1955-2011), co-fundador de Apple Computer, y uno de los personajes más influyentes del panorama reciente a nivel mundial. Su carácter indomable y fuerte determinación le convirtieron en un auténtico visionario. Siempre parecía adivinar cómo podría evolucionar la informática de consumo y puso a todos sus empleados a trabajar en esa dirección, preservando siempre la exclusividad de sus productos para crear algo único e incompatible con otras plataformas. Ese sería su sello: personalizar la experiencia, aprender de los errores, y volver siempre a la carga con mejores y soportes más eficientes.

 

Jobs construyó su empresa desde la más absoluta modestia pero su éxito progresivo evidenció un carácter dominante y absorbente. Trabajar para él suponía entregarse más allá de lo admisible y soportar toda clase de improperios. En la búsqueda constante del éxito, no se detenía ante nada. No era ingeniero ni programador, pero se aseguraba de contar con algunos de los mejores creadores del momento y les exprimía hasta límites insospechados.

 

No obstante, ¿qué se escondía tras ese carácter egocéntrico y abusivo? Se han realizado varios estudios y películas sobre Jobs. En ellos se ha intentado trazar una narración lineal de los acontecimientos de su vida, al estilo del biopic tradicional. Ante la propuesta de una nueva película, auspiciada por Universal Pictures, el excepcional guionista Aaron Sorkin decidió romper la dinámica tradicional y construir el argumento partiendo de tres momentos cumbre en la vida de Steve Jobs. Se trata de tres presentaciones de producto que nos conducen a lo sucedido entre bastidores. Al mismo tiempo, son la excusa para construir la personalidad y mostrar la evolución de este visionario. Los diálogos son el motor narrativo del film y eso lo distancia de las propuestas anteriores, mucho menos ambiciosas, que trataban de explicar la historia acumulando situaciones y sin entrar a fondo en las relaciones personales que nuestro protagonista estableció con sus colaboradores más próximos.

 

Desde la presentación del Macintosh en 1984, con un Jobs convencido de la idoneidad de un producto que debía enterrar a los anteriores, pasamos a su aventura con el Next, el primer modelo de una nueva compañía que ha creado tras ser despedido de Apple por falta de confianza de la junta directiva. El contraste es enorme porque en el primer momento le vemos en la cúspide, con el máximo convencimiento y firmemente apoyado por el presidente de la compañía. Estamos ante la gran oportunidad de su carrera, cuando su sensación de omnipotencia le hace creerse capaz de todo, incluso de mostrarse cruel e irreflexivo al no reconocer algo indudable: la paternidad de su hija Lisa. Sin embargo, el inicio de su resquebrajamiento emocional tiene lugar gracias a esa niña. En eso profundiza ese segundo “episodio”, situado en 1988. Jobs debe volver a construirse a sí mismo y superar la amargura tras haber sido expulsado de la compañía que fundó. Asistimos a su progresiva maduración personal y a una cierta  atenuación de su comportamiento ególatra. Deja traslucir su resentimiento a cuentagotas y espera volver a la gran escena mediática con un ordenador específicamente dotado para el uso en universidades. El sonoro fracaso de esta iniciativa nos lleva hasta la conclusión.

 

El tercer “capítulo” de esta atrevida fórmula tiene lugar en 1998. Jobs ha regresado por la puerta grande a Apple y presenta el primer producto de una nueva etapa: el iMac. Aunque continúa manteniendo su dinámica de confrontación, parece haberse atemperado y se muestra más conciliador con respecto a su círculo familiar. Está dispuesto a tender nuevos lazos de confianza con su hija mientras que, al mismo tiempo, se siente preparado para superar las lacras del pasado. Steve Jobs es ahora un hombre decidido a construir un sólido presente, tanto a nivel personal como empresarial.

 

La película se construye a través de densos y poderosos diálogos. Apuesta por expresar la genialidad de Jobs equilibrándolo con muchas de sus contradicciones, veleidades y comportamientos abusivos. Cuando la película concluye, podemos trazar el retrato del personaje desde el realismo y la rigurosidad. Nadie lo diría, a priori, con el esquema planteado. No obstante, las buenas artes de Aaron Sorkin en el guion y Danny Boyle en la dirección, lo hacen posible gracias a un sabio uso de la narrativa y el lenguaje cinematográfico. Michael Fassbender traslada esa visión a la pantalla y logra expresar las diferentes aristas que exige el papel mientras despliega su impresionante talento. Le acompañan intérpretes como Kate Winslet y Jeff Daniels, quienes subliman la propuesta con su enorme talla interpretativa. En definitiva, una propuesta de primer nivel para ilustrar la trayectoria de un visionario que colaboró activamente en el cambio tecnológico que hemos contemplado en las últimas décadas y que disfrutamos cada día.