Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una experiencia transparente y cómoda a la hora de navegar por nuestra web. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización. Puedes cambiar la configuración y obtener más información. Más información
Básicos / Lecturas
El hombre que sabía demasiado. Gilbert Keith Chesterton

El hombre que sabía demasiado. Gilbert Keith Chesterton

“Chesterton no es fácil”,es una de las primeras cosas que piensas cuando acabas El hombre que sabía demasiado. Y añades: “y me falta contexto para entender esta novela”.

 

Aunque habría que decir, para empezar, que hablar de novela en este caso es quizás muy pretencioso. Se trata, más bien, de una colección de ensayos, un tratado político encubierto bajo la forma de relatos detectivescos, con protagonistas en común, Harold March y Horne Fisher. Estos dos personajes son el nexo de unión de las historias que componen el libro. El primero es periodista y está dotado en un alto grado de lo que se podría llamar ingenuidad. El segundo no tiene oficio conocido, igual que tampoco tiene ni pizca de ingenuidad. A través de sus ojos se va conociendo el detrás de la escena de la política inglesa de principios de siglo XX.

 

La combinación de estas dos visiones tan diferentes surge efecto: los personajes son complementarios y consiguen crear un cuadro de lo más completo de las pasiones humanas disfrazadas de patriotismo y de lucha por el interés de los demás. La polis tal como la entendía Hannah Arendt, como el lugar de reunión de hombres libres e iguales, que se juntan para encontrar las mejores palabras y las mejores acciones para el buen funcionamiento de la ciudad, está muerta. En su lugar nos encontramos con políticos corruptos, débiles, mentirosos y cobardes, que intentan ocultar sus faltas con palabras huecas y actuación en pro de un dudoso bien común.

 

Para el moderador, el libro responde a la pregunta de cómo enfrentarse a la perversión política, eligiendo entre lo malo y lo peor. No es difícil darle la razón sabiendo que Chesterton da vida literaria a su hermano Cecil a través de Harold March y se traspone a sí mismo en la persona de Fisher, o que los hermanos Chesterton fueron activistas políticos muy implicados en asuntos como la guerra anglo-bóer. Cecil, el periodista, igual que su alter ego ficcional, March, se empeñan en intentar cambiar el mundo, mientras que Gilbert y Horne se resignan a él. Se hace patente en El hombre que sabía demasiado la incongruencia que Gilbert Chesterton percibe entre la vida privada y la pública, entre lo que se es y lo que se aparenta ser.

 

Escrito en 1922, el libro mantiene toda su vigencia en cuanto a las preguntas que plantea en torno a la vida política y a la reacción del público frente a ésta. Si bien es verdad que el estilo literario puede parecer a veces pesado a los lectores modernos, lo importante está en el fondo y no en la forma.