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Básicos / Lecturas
Escritos sobre ciencia, José Ferrater Mora

Escritos sobre ciencia, José Ferrater Mora

En la obra Escritos sobre ciencia (ed. Laetoli, 2018) encontramos una selección, elaborada por Carla Velásquez, de diversos artículos breves de José Ferrater Mora publicados en un periodo de 22 años (1959-1991). En todos ellos puede advertirse un interés primordial: la importancia de incorporar en el discurso y estudio filosófico la perspectiva científica. En este sentido, por lo tanto, Ferrater Mora recupera un problema que acució –y lo sigue haciendo– el pensamiento occidental: ¿cuál es la relación entre filosofía y ciencia?

 

A partir de esta pregunta, que puede considerarse como el problema esencial –pero no el único– que atraviesa la actividad intelectual de Ferrater Mora, se constituye el orden formal de la presente edición: los cuatro primeros textos pretenden ofrecer una respuesta satisfactoria sobre el tipo de relación que filosofía y ciencia deben mantener. Mediante el término “satisfactoria” se indica que debe ser una respuesta que no abogue por los absolutos o, si se quiere, por los extremos de la dicotomía, pues estos son siempre reduccionismos de la realidad, es decir, no abarcan su complejidad.

 

Asimismo, el autor español mantuvo un alto interés por las cuestiones relativas al ser humano y al lenguaje. Por ello, la reciente edición Escritos sobre ciencia incorpora, en una segunda agrupación, cuatro artículos en los que se abordan problemas tales como la relación entre ética y ciencia, el lenguaje de la ciencia en general, el lenguaje de las ciencias sociales, y un breve estudio acerca de las “variedades de la inteligencia”.

 

Finalmente, dos artículos publicados en El País, en los cuales se pone de relieve el carácter socialmente comprometido y crítico de Ferrater Mora, reivindicando la importancia de la inversión en el progreso científico para no “perder el avión”, culminan la selección de textos.

 

A expensas de estos dos últimos escritos, que revisten un mayor carácter de denuncia y reivindicación, puede afirmarse que los ocho artículos restantes ejemplifican la posición filosófica fundamental de Ferrater Mora: la realidad, y por lo tanto el conocimiento de ella, es un continuo en el que diversas disciplinas se entrecruzan, problematizan y progresan. Filosofía y ciencia se hallan interrelacionadas en dicho continuo y, a pesar de que entre ellas pueden –y deben– existir diferencias, no pueden prescindir la una de la otra: “(…) una parte por lo menos de la investigación científica y un fragmento nada desdeñable de la investigación filosófica no son totalmente independientes entre sí” (p. 87). A fin de cuentas, lo que define la relación entre filosofía y ciencia es la interacción. La filosofía se entreteje con la ciencia mediante el análisis, la crítica y la revisión conceptual.

 

De este modo, Ferrater Mora supera, por una parte, toda pretensión fundadora de la filosofía, y por otra, a los positivistas lógicos, quienes asignaban como única y exclusiva tarea de la filosofía el análisis lógico del lenguaje científico. En contrapartida, el autor apuesta por “integrar”, “ver las cosas juntas”. Y esta integración es posible, justamente, por la idea del continuo. Todos formamos parte de la misma aventura, donde no hay una brecha insondable entre naturaleza y sociedad, entre sociedad y cultura, y tampoco entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu. Pero esta integración no consiste en que los científicos lean a Cervantes, a Balzac o a Proust, o que los filósofos se arranquen los pelos tratando de entender teorías científicas; no es cuestión simplemente de compartir, de pasar de mano en mano el material cultural, sino que, como nos advierte Ferrater Mora, “es asunto de modo de vida” (p. 113).

 

En definitiva, se ofrece al lector, en poco más de 200 páginas, una aproximación muy completa al pensamiento de Ferrater Mora, donde cabría subrayar la virtud analítica, sintética y rigurosa a la hora de abordar problemáticas con las que el individuo contemporáneo está obligado a mantener el diálogo filosófico para seguir profundizando en la “historia de los problemas”. Y ello acompañado, además de dos magníficos y afectuosos prólogos de Mario Bunge y Victoria Camps, por un extenso y detallado estudio introductorio a cargo de Carla Velásquez, que aporta las coordenadas básicas que ejercen como guía comprensiva de la filosofía del autor.