Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una experiencia transparente y cómoda a la hora de navegar por nuestra web. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización. Puedes cambiar la configuración y obtener más información. Más información
Básicos / Lecturas
Los ojos del hermano eterno. Stefan Zweig

Los ojos del hermano eterno. Stefan Zweig

Editorial Acantilado, Barcelona, 2002 (séptima reimpresión, 2011), 70 p. (trad. de J. Fontcuberta y A Orzeszek).

 

En una prosa poética de estilo casi oriental, el gran escritor Stephan Zweig (Viena, 1881-Petrópolis, Brasil, 1942) nos ofrece una narración que no es posible abandonar una vez se ha leído la primera página. Situada en un pasado remoto, anterior a la aparición de Buda, Los ojos del hermano eterno narra la historia del noble Virata, guerrero intrépido y fiel servidor del rey de los birwagh, que, tras ser el causante involuntario de una tragedia familiar, decide vivir evitando con todas sus fuerzas hacer daño a otros seres humanos o ser culpable de cualquier injusticia: “Yo he decidido ser justo –afirma el protagonista– y vivir sin culpa sobre la faz de la Tierra”.

 

Siguiendo un periplo de avatares que le llevan de ser apodado “El Rayo de la Espada” a recibir el nombre de “La Estrella de la Soledad”, la historia de Virata describe una espiral en la que el protagonista va radicalizando su opción por la inocencia a través de la no acción. El protagonista descubrirá dolorosamente, sin embargo, que, como reza el Bhagavad Gita, “No por evitar la acción / se libra uno de hacer”. La sola presencia de un ser humano, aunque se mantenga en silencio y evite todo trato con los demás, genera consecuencias imprevisibles y le hace responsable, sin quererlo, del destino de otros, de ese hermano eterno que nos mira desde los ojos de cada víctima que dejamos a nuestro paso.

 

Meditación profunda sobre la responsabilidad propia en el mal ajeno, sobre la imposibilidad de la no acción y sobre el profundo entrelazamiento de todas las vidas humanas en el tejido de la existencia. Sin duda alguna puede decirse de este libro lo que afirmó Leo Strauss refiriéndose a los clásicos de la literatura: “Estamos forzados a vivir con los libros. Pero la vida es demasiado corta para vivir con libros que no sean los más grandes”.