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Voces / Editorial

Silenciosa noche

Jaume Figa i Vaello

Hoy, La Vanguardia habla de la canción que más se ha viralizado globalmente a lo largo de la historia de la humanidad. Ríete de “Bohemian Rapsody” (fantástica), o de “Drummer boy” (mítica), que tanto se ha popularizado últimamente, gracias a grupos como Pentatonix, y muchos otros. Es “noche santa” o, mejor dicho, “stillen nacht” ‒la noche silenciosa‒, “silent night”. Yo no lo sabía, pero resulta que hoy hace 200 años que se interpretó por primera vez, un 24 de diciembre de 1818, en la iglesia de San Nicolás en Oberndorf, Austria.

Es curioso: la noche más silenciosa es, a la vez, la noche más ruidosa que todo el mundo conoce y canta. Y habla de ella.

 

Y en el silencio, uno aprende a dar gracias y a pedir perdón; y a perdonar. Porque siempre hay algún motivo para dar gracias y para perdonar; que, si no, algo no va bien. Además, esto nos hace ser como Dios. No por la soberbia de querer ser muy grandes, sino al revés: ¿no es curioso que la grandeza más absoluta se haya hecho pequeñez para que podamos contemplarle en el silencio de una cueva?

 

Nietzsche lo escribía con unas palabras muy interesantes, diciendo que los grandes pensamientos, los que han cambiado el mundo, nos llegan con los sencillos pies de unas palomas. Porque, como en una orquesta, cada uno de los instrumentos es importante. Desde el trombón, hasta el triángulo: un simple e insignificante triángulo.

 

Este año, la artista Roser Matas ha realizado, para UIC Barcelona, ​​una ilustración de Navidad que me gusta especialmente, porque habla de esta pequeñez que se hace grande: unos pastores que entran, literalmente, en el silencioso nacimiento del Dios hecho hombre.

 

Y nos invita a entrar, también, a nosotros.

 

Porque escuchar la noche silenciosa es acercarse a la paz. La noche de paz. ¡Qué bien lo entendieron aquellos soldados, el 24 de diciembre de 1914! Por unas horas, hubo paz. Por una vez, ni el idioma, ni las ideas, fueron una barrera. Ojalá siempre la hiciéramos nuestra, esta noche de paz.

 

De parte de todo el equipo que hacemos posible +1, ¡que tengáis una muy feliz Navidad y un felicísimo año 2019!

 

 
 
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