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Voces / Para entendernos

Actitud como valor de éxito

José Nart

Desde hace ocho años dedico buena parte de mi jornada laboral a la docencia universitaria en la Facultad de Odontología de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC Barcelona). Antes, durante tres años y como parte de mi formación, también estuve expuesto a la docencia a nivel de grado en EE. UU.

 

La docencia es sin duda la parte más enriquecedora de mi profesión, junto con el tratamiento de pacientes y la investigación clínica. La odontología es una disciplina médica cambiante y dinámica que requiere de actualización constante y revisión de los conocimientos en técnicas y materiales. Esto es lo que hacemos los profesores para ofrecer a los estudiantes de grado y máster formación en excelencia de atención asistencial basada en la última evidencia científica.

 

Ante nosotros tenemos un grupo de jóvenes, ya no tan jóvenes, con comportamientos y actitudes bien diferenciadas. Aquellos que son conscientes de la dificultad del mercado laboral, y otros que no la ven, no la quieren ver o son inconscientes. Estos dos grupos de estudiantes presentan un talante completamente opuesto. Los primeros asisten a clase puntualmente con una actitud proactiva, ilusionada e ilusionante, demandando formación de calidad y con hambre por aprender. En la mayoría de casos, además, aprecian el esfuerzo del profesor y son agradecidos. El otro grupo de estudiantes, opuestamente, es muy decepcionante. El único objetivo universitario parece ser aprobar y no aprender, no muestran motivación ni inquietudes y son indiferentes a los avances o modernidad en la formación. Este colectivo minoritario, especialmente en los últimos cursos del grado, representa la dejadez y la mediocridad.

 

A día de hoy ninguno de los estudiantes, independientemente al grupo descrito que pertenezca, se le escapa que su próxima situación laboral será difícil o muy difícil. Tanto es así que los graduados en odontología los últimos años, entre un 40-50 % tienen que marchar al norte de Europa y Reino Unido para ejercer con un sueldo digno. Lo que vemos en nuestra profesión, entiendo, es comparable a muchas otras. Nuestro mercado laboral actual no tiene lugar para mediocres con una formación aceptable, tienen espacio los que además de estar muy bien formados presentan una muy buena actitud hacia la vida, las dificultades y el aprendizaje. Sólo destacarán los proactivos, los inquietos, los que quieren más y mejor, los entregados y los que no escatiman esfuerzo.

 

Estoy convencido de que pertenecer al primer grupo de los estudiantes es un factor predictivo de éxito. El efecto actitud puede con casi todo. ¿Por qué no se lo contagiamos?

 

* El Dr. José Nart es director del departamento de Odontología de UIC Barcelona.

Este artículo ya salió publicado en Viaempresa.