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Voces / Para entendernos

¿Dualismo metafísico?

Natàlia Costa

José Luis Orihuela —profesor universitario experto mundial en redes sociales, escritor y conferenciante— defiende que la tecnología no es buena o mala por sí misma, sino que su maldad o bondad dependerá de cómo la utilicemos. Por la misma regla, las redes sociales son mejores o peores en tanto al uso que hacemos de ellas, ya sea para unir personas o para generar tensiones y conflictos. Además, es evidente que la realidad virtual ha cambiado el paradigma milenario de la amistad, pero no necesariamente a peor.

 

Los seres humanos tenemos unos objetivos e intenciones concretas, y la realidad nos brinda muchas opciones y oportunidades para lograrlos. Tómese, por ejemplo, el fuego: el hombre lo usa para cocinar, pero también para quemar bosques. Del mismo modo, el buen uso de las redes sociales puede convertirse en el mejor complemento de una amistad ya engendrada.

 

Supongamos, pues, que Paula y Sara se han conocido en Barcelona. Después del Erasmus, la primera regresa a Buenos Aires y ambas ya no se verán diariamente. ¿Cómo seguir, pues, en contacto instantáneo sin Gmail, Instagram o FaceTime? El tiempo y el coste de las cartas ya no pueden competir con imágenes HD y emoticonos: no hay nada más satisfactorio que sentir que 8.000 km se reducen a centímetros en tan solo un clic.

 

Es verdad que la cara oscura de las redes consiste en ser el escondite perfecto para las identidades falsas, las críticas gratuitas y los juicios más destructivos; o que pueden llegar a ser sede del ciberacoso, un incipiente calvario que afecta a muchos jóvenes. Pero, ¿acaso vamos a oblidar que las mismas situaciones se pueden dar en la llamada “vida real”?

 

La realidad virtual y la real se mezclan a nuestra disposición para recordarnos una vez más que es con libertad que escogemos destrucción o creación. Mi padre siempre dice que el tiempo, ese ser insobornable, dará y quitará razones. Tal vez sea, pues, cosa de unos años ver en qué especie nos convertimos.

 

* Natàlia Costa Coromina es alumna de la doble en Humanidades y ADE.