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Voces / Para entendernos

La revolución digital nos pillará jugando

Ignasi de Bofarull

Estamos en plena revolución digital. Una revolución magnífica y oscura a la vez. Una revolución que nos lleva a las cotas más altas de la ciencia y la investigación, de la eficiencia económica y la producción, de la comunicación y la diversión. Pero también una revolución que facilita el espionaje masivo y la proliferación de la posverdad, que multiplica los delitos y esparce las cloacas que el hombre lleva dentro. Unos cambios que nos acercan al ocio más realista que jamás podríamos haber imaginado, unas relaciones sociales, screen to screen, ajenas al tiempo y al espacio, a veces perdidas en la realidad digital. Y en el filo de la balanza, la robotización. ¿Es progreso o es retroceso? Si lo pensamos desde el punto de vista social y laboral, ¿los robots nos van a dar más trabajo o más bien nos van a quitar el trabajo? No estamos hablando de ninguna distopía imaginaria.

 

El domingo, en La Vanguardia (30/04/2017), Enric Juliana recogía unas palabras del director de Telefónica, José María Álvarez Pallete, que señalaban lo siguiente en el primer foro Brasil-España: “Estamos viviendo una revolución tecnológica como nunca antes se había producido en la historia. Ningún modelo de negocio va a permanecer igual. Ninguno de los que estamos aquí vamos a permanecer como estamos (…). Si no hacemos nada ante lo que se está produciendo, tendremos una distribución tan desigual de la riqueza que llegará un gran movimiento populista para oponerse”.

 

La punta del iceberg es el omnipresente e ubicuo ocio digital y su lugar es el consumo familiar: cada uno en su nicho de mercado pero todos bajo el mismo techo. Vienen los robots y hay que inventar el futuro, pues nos puede pillar jugando.

 

En Inventar el futuro: Postcapitalismo y un mundo sin trabajo Nick Srnicek y Alex Williams nos advierten que un nuevo mundo sin empleo debe pensar en la redistribución, en la renta universal básica o en las jornadas laborales de 15 horas semanales. Sin embargo, los robots digitales que nos entretienen ya han llegado. Por tanto, ¿quizá los robots nos entretienen y nos impiden pensar?

 

No nos engañemos: los robots nos van a pillar jugando con un ocio digital quizá anestesiante que nos priva, quizá inconscientemente, de pulsar la realidad acuciante que nos espera.

 

Cuál es la tarea: pensar, generar una reflexión que capilarmente permee toda la sociedad. Pensar a dónde vamos y qué tipo de sociedad queremos antes de que la desigual distribución de la riqueza genere desastres sociales, quizá irreparables. Desastres en los que las rentas del capital casi hagan desaparecer a las rentas del trabajo.

 

La banalidad de las redes sociales nos tiene generando ruido y rumor, no pensamiento. Lo mismo sucede con el aluvión de cine a la carta que nunca acabaremos de ver, la cascada de series agotadoras (muchas de alta calidad) y los videojuegos hiperrealistas.

 

Nos espera un gran cambio y la Universidad tiene la responsabilidad de ponernos a todos a pensar. También la sociedad civil, y los políticos y la empresa. El mercado no es la última referencia. Hay que reconducir el capitalismo, que va a ser totalmente digital en unos cuantos años.

 

* Ignasi de Bofarull es profesor de la Facultad de Educación (UIC Barcelona).

 
 
La culpa es mía