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Voces / Para entendernos

¡Qué fácil es desinformar!

Enrique Banús

Europa ha votado. Bueno, una parte de los europeos, algunos de los europeos, no muchos de los europeos, han votado. La prensa en América Latina ha seguido, más o menos, las elecciones. Era jornada electoral en Colombia. Interesaba mucho más. Lógico. También en Ucrania. Y también interesaba más. Se entiende. Hay conflicto. EL vencedor es el “rey del chocolate”…

 

En Europa no hay conflicto. Ni “reyes del chocolate”, sino candidatos muy “de toda la vida”. Pero siempre se puede buscar algún aspecto… “que interese más”. Clarín (Buenos Aires) comenta el “fuerte avance de la ultraderecha en el Parlamento Europeo”. Para El Tiempo (Bogotá) no pasa desapercibido el “sismo electoral en la Unión Europea por avance de la ultraderecha”.

 

Pero se puede afinar más: El Comercio (Lima) anuncia: “Neonazis entran al Parlamento Europeo por primera vez”. El Mercurio (Santiago de Chile) aun precisa más: “Neonazis alemanes logran un escaño europeo”.

 

No son frases perdidas en medio de un análisis: son “el” titular en la edición digital de estos diarios el mismo día de las elecciones o al día siguiente.

 

Ciertamente: el avance de la ultraderecha en Francia es alarmante. Y debe entrar en un análisis serio. Lo del neonazi ya tiene otro cariz. ¿Es que un diputado, por muy extremo que sea (y aunque se alíe con los pocos griegos y daneses más o menos afines) va a conseguir algo en un Parlamento de más de 700 diputados? Pero, en realidad, ésa no es la cuestión.

 

Para que quede claro: el NPD (el partido neonazi alemán) es una organización con un mensaje repugnante. Y en Alemania se debate hace tiempo la posibilidad y la oportunidad de prohibirlo. Pero no ha entrado el diputado, por vez primera, porque su partido haya experimentado un ascenso fulgurante hasta conseguir un 1% de los votos. No, es simplemente que Alemania ha cambiado su ley electoral y ya no hace falta conseguir un porcentaje mínimo para entrar en el Parlamento. Así, hay otros nuevos: además de los “Piratas” o la minoría danesa, el Partido de los Protectores de los Animales, el Partido de la Familia, el Partido Ecológico-Democrático o el curioso “Partido pro Trabajo, Estado de Derecho, Protección de los Animales, Promoción de las Élites e Iniciativa Democrática de Base”.

 

Si se omite este pequeño detalle, todo se desfigura. ¿A eso se le puede llamar “manipulación de la información”?

 
 
El rey abdica