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Voces / Para entendernos

Querido Millennial

Javier Junceda

Encantado de saludarte. No sabía nada de tu existencia hasta hace poco. Las revistas y periódicos, e incluso sesudos analistas, te llaman también “generación Y”, pero prefiero dirigirme a ti como Millennial, porque suena más internacional. Supongo que no te importará.

 

Si no me he enterado mal, tengo entendido que vives al día, que no te preocupas más que de la felicidad y que no te apetece comerte la cabeza por nada, salvo que se trate de hacer lo que te venga en gana. Corrígeme si no estoy en lo cierto, pero también me cuentan que pretendes acomodar a tu ritmo vital tu futuro profesional o laboral, y que si el curro te supone madrugar, tururú que te vi. Seguro que me faltan muchos datos sobre ti, pero se publica que tu principal objetivo es divertirte non stop, y que crees que el modelo de tus “viejos” lo consideras caduco porque, según tú, no les ha permitido “ser felices”. Quienes consideran tu llegada como una bendición valoran de ti tu gran creatividad, pero no hablan nada de que dicha imaginación te pille trabajando, en especial un lunes o un viernes.

 

Mira, algunas de las cosas que me cuentan que haces no sólo me parecen bien, sino que guían mi vida. Yo también persigo la felicidad y vivo el afán que tiene cada día. Igualmente, trato de evitar comerme el coco por todo, aunque no siempre lo consigo. Y si puedo dormir un poco más, pues mejor que mejor. Me encanta divertirme como tú, por supuesto.

 

Ahora bien, cuando nos veamos me tendrás que explicar detenidamente cómo te lo vas a montar para vivir de esa manera. Es decir: eso de levantarse cuando te dé la gana, trabajar en el horario que mejor te venga, pasarlo bomba a todas horas requiere de una red de trapecista que no sé si tienes a tu disposición. De verdad que si lo consigues, eres un artista. Y entonces deberás legar a la humanidad semejante hallazgo. O patentarlo.

 

Otra cosa que no tengo muy clara es si no te aburrirá tanta diversión y tanta molicie. A mí me encanta el arroz negro, pero lo odiaría si lo tuviera que comer todos los días. ¿De verdad buscas eso? ¿A eso llamas tú felicidad? ¿Te llena en serio ese modo de vivir?

 

Oye, Millennial, permíteme un consejo de amigo: hazte muchas fotos y videos hoy, y si te parece, los vemos juntos de aquí a unos cinco años. Comprobaremos entonces lo que ha dado de sí tu “revolución”… Y la bailaremos.

 

Y, ya que estamos, aprovecho para desearte que tengas un muy feliz año 2015.