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Voces / Para entendernos

Sigamos mejorando

Francesc Homs

¿Qué universidad queremos?

 

Son tiempos de cambios y, cuando los vientos soplan con fuerza, no es momento para huir, sino para reflexionar, hacernos más fuertes y seguir adelante. Así, la universidad, bien presente en los tiempos, también pasa por momentos de cambio. ¿Cómo queremos la universidad del futuro? Josep Argemí, rector de la UIC (2001-2010), profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y director del Instituto de Estudios Superiores de Bioética; Jaume Armengou, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado; Francesc Homs, presidente del Consejo Asesor Universitario; y Xavier Amat, presidente de Alumni: les hemos planteado esta pregunta, y nos han respondido. Cada uno desde su punto de vista.

 

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La UIC avanza sólidamente y en la buena dirección. Hace un tiempo, el ranking de universidades que anualmente publica El Mundo posicionó la UIC en la décima posición entre las 27 universidades privadas. Ahora, por primera vez, un grado que imparte la UIC (Odontología) sale valorado dentro de los cinco primeros grados de todo el sistema universitario.

 

La UIC es una universidad joven, tiene 15 años. Comenzó en 1997 y hace cinco años estaba fuera del ranking de las diez mejores universidades privadas. Ahora ya está dentro de las “top ten” del sistema universitario español. Es un avance significativo y, sin duda, un indicador de la tendencia que está siguiendo la trayectoria de la universidad, fruto del esfuerzo constante de una comunidad universitaria, profesores, alumnos, profesionales y empresas, que día a día trabajan, con eficiencia y con mucha ilusión, para construir y apoyar este proyecto.

 

Este avance también nos debe hacer valorar el buen modelo de la UIC. Me refiero a su especificidad y personalidad, las cuales la sociedad valora cada vez más. La UIC es hoy un proyecto universitario de iniciativa privada, que destaca por su formación universitaria personalizada, en busca de la excelencia; por su estrecha relación con profesionales privados y empresas; por su origen catalán, pero de vocación y proyección internacional, y por su compromiso en hacer esta actividad compatible con la práctica de unos valores identificados con el humanismo cristiano.

 

Esta posición y el buen trabajo de los profesionales que la integran la están llevando a ser reconocida y valorada.

 

La UIC ha conseguido una clara significación internacional, con un alumnado formado en un 13,3% por extranjeros de 64 nacionalidades diferentes, 443 profesores e investigadores, que proceden de 19 países del mundo, y una vinculación muy directa con el mercado a través de 2.160 convenios con empresas, principalmente ubicadas en Cataluña y España, que permiten hacer prácticas y promover la investigación. La Universitat Internacional de Catalunya tiene el foco puesto en lo que hoy necesita y demanda la comunidad profesional y la empresa, a semejanza de lo que hoy hacen también la mayoría de las universidades europeas y americanas de prestigio.

 

Esta dinámica, gestionada con más de 200 profesionales de administración y servicios, es hoy una realidad reconocida por la sociedad, como pone de manifiesto el ranking comentado, y hoy ya aporta un elevado índice de inserción laboral de los alumnos cuando terminan sus estudios (95%).

 

La tendencia de hoy es valorar cada vez más las universidades privadas, tal como destaca el informe anual del Ministerio de Educación en el que analiza la demanda de servicios universitarios. Hace 23 años en España tan solo había cuatro universidades privadas; hoy son 27. Y ya concentran el 13,1% de los estudiantes universitarios en el Estado; es decir, más de 166.000.

 

Por tanto, cabría preguntarse por dónde pasa el futuro de la UIC. Para mí, el futuro se seguirá construyendo en la línea de lo que ha sido la trayectoria de éxito seguida hasta ahora. Y, como comparto con el Consejo Asesor Universitario de la UIC (CAU), formado por sesenta personas representativas de la sociedad civil catalana y que tengo el honor de presidir, hay que priorizar cinco principales líneas de trabajo:

 

  • Continuar mejorando los actuales niveles de excelencia educativa.
  • Introducir nuevos grados y postgrados de acuerdo con las tendencias y demandas de las empresas de hoy y del futuro, donde la interdisciplinariedad y las nuevas tecnologías marcarán nuevos contenidos educativos.
  • Potenciar la investigación y la innovación.
  • Intensificar el carácter internacional de la universidad.
  • Profundizar en la práctica de los valores de la UIC.

 

Estas son las líneas en las que está trabajando el Consejo Asesor Universitario de la UIC, contribuyendo a trasladar a los órganos de gobierno las opiniones, sugerencias y sensibilidades de la sociedad civil catalana y apoyando las acciones que van en esta dirección.

 

¡Felicidades, UIC!

 

* Francesc Homs i Ferret es presidente del Consejo Asesor Universitario de la UIC

 
 
Celebrar el fracaso